domingo, 7 de octubre de 2012

Sueños rotos.

Hace ya una hora y media que espero en la estación por el ferrocarril destino al infierno. Es una mañana de finales de noviembre con olor a lluvia; se empieza a notar la entrada del invierno. Hace frío, y ni siquiera con el grueso abrigo del uniforme soy capaz de entrar en calor. Escucho atento esperando cualquier sonido que pueda venir de uno de esos gigantes de acero aproximandose mientras que observo desaparecer las vias en la densa niebla. A mi alrededor, familias y otros militares que como yo esperan en silencio con la mirada perdida recordando mejores épocas. Me acuerdo, o más bien intento recordar la sensacion de libertad a principio de verano cuando en mis planes aún estaba en pie lo de estudiar Medicina en la Universidad de Berlín. Debo admitir que soy un fiel creyente de las supersticiones, pero nunca llegue a pensar que aquella fuerte tormenta a mediados de agosto, la cual llegó hasta a partir árboles con sus fuertes vientos y diluvios acompasado con algun que otro trueno, podría sigficar semejante mal agüero. Intento olvidar el momento en el que un enviado del Fürher me vino a comunicar mi reclutamiento a finales de otoño,  el cual tambien me prohibía comenzar los estudios en septiembre según esa misma orden. En ese momento habían acabado de escampar los chubascos que habían estado amenazándonos durante días y días de manera continuada, hasta provocar inundaciones del calibre de la que estaba sufriendo mi corazón en aquel instante. Todos mis sueños y aspiraciones acababan de ser totalmente desbaratadas y arrancadas como si de un caramelo a un niño se tratara y substituidos a cambio, por el capricho imperialista de un hombre llamado Hitler de ganar un par de metros ajenos. Desde ese día vivo sin ganas, sin ilusiones, con una tubia imagen de lo que me espera. Cada vez veo los días mas nublados y oscuros aunque el sol brille en lo alto del cielo.
 Ahí escucho el gritar del complice que viene a por mi y a por los demás "sindeseos" uniformados que a partir de ahora serán mis compañeros en este largo y sombrio destino. Desearme buen viaje.