domingo, 21 de octubre de 2012

Fan de los olores.

Tengo que admitir que una de las primeras cosas en las que me fijo en un chico es su colonia, ¿Que huele bien?pues ya me tiene prácticamente enamoradita y sin hablar de si aún por encima viste bien.

Pero ese no es el tema del que quiero escribir hoy. Hoy toca: aromas a infancia.  Un olor que a mi siempre me recuerda a mi niñez es el de la plastilina,  por mucho que me esforzase en hacer cualquier figurilla al final siempre parecia un churro, sin hablar de cuando intentaba hacerme collares y me quedaba todo el pelo pringado. Otros olores que me recuerdan a esta etapa son el del lápiz recién afilado, la goma de borrar y las ceras de colores, ¿a quién no? Podía pasarme horas y horas enteras sola dibujando en la cocina o en mi habitación, era toda una artista. Me gusta el olor a lluvia y a campo mojado, es extraño pero me hacen sentir libre y soñar mientras que por lo contrario, odio el de la lavanda.
Debo admitir que soy una de esas personas que caminan fijándose en todo detalle (aveces incluso obviando farolas...). Aunque pueda parecer singular, me gusta observar el cielo, sobretodo cuando hay nubes y a la puesta de sol, cuando estas se tiñen de colores rojizos y rosados cual algodón de azúcar, otro de los olores de mi infancia. Me gusta el olor de la casa de mis abuelos y el de los libros antiguos llenos de miles de aventuras algún día escritas por un romántico. Amo el olor a sal de la brisa marina y el de la crema solar. El de la piña, las gominolas, el detergente y el del bizcocho recién salido del horno. Todos tenemos nuestras rarezas, esta es una de las mias.