viernes, 12 de octubre de 2012

EUFORIA

Se suele decir que nuestra memoria tiene capacidad selectiva, ya que las penurias tienden a olvidarse mientras que los buenos momentos y mejores épocas son las que al final llenan nuestros recuerdos. Sin duda, la aspiración de toda persona es alcanzar unos objetivos determinados, en mi opinión, una serie de obstáculos en una carrera cuya meta es la vida que cada uno más ansía. Estos obstáculos no se ciñen solamente al mundo profesional, sino que abarcan también el ámbito personal, pero sea el campo que fuere, los dos conllevan un gran esfuerzo y dedicación; valores los cuales normalmente traen el éxito a sus espaldas.
Un sentimiento que suele ir bastante ligado a nuestros propósitos archivados es la satisfacción personal, la cual nunca desaparece. Pero, ¿se acuerdan del instante justo en el que consiguieron ese preciado bien o ansiado logro que llevaban tanto tiempo esperando? Ese sentimiento es muy distinto a la satisfacción, más bien se podría describir como una inundación de felicidad pura y repentina inigualada; en este caso es la conocida euforia es la protagonista.
La euforia se podría describir también como la exaltación de la alegría con ciertos matices. La alegría es contagiosa, además de espontánea y muchas veces sin causa; en cambio la euforia muy llevada al extremo puede llegar a un punto incómodo y puede suceder que tras esta fuerte emoción ocurra el proceso contrario, es decir, frustración y depresión. Volviendo a la sensación de euforia, ésta puede manifestarse mediante determinados síntomas: bichitos alados en el estomago, optimismo, risa floja… los cuales se pueden resumir en nerviosismo, o al menos esta es la manera mediante la cual se manifiesta en muchas personas. Éste sin lugar a duda es el mismo nerviosismo que experimenta una persona en un concierto de su grupo favorito entre las masas vibrantes de gente, o un niño el día anterior a Nochebuena o en el día de su cumpleaños.
Esta emoción aparte de estar desencadenada por un suceso importante para nosotros, como está explicado en los párrafos anteriores, también puede ser descrita como el sentimiento de bienestar debido a poseer una perfecta salud o debido a la administración de drogas. Un claro ejemplo de este último desencadenante es el falso sentimiento de felicidad producido por sustancias como el alcohol, el cual puede provocar a la mínima circunstancia contraproducente un sentimiento fuertemente depresivo. Este sentimiento depresivo y pesimista no ocurre solamente tras las alteraciones producidas por diversas drogas, sino que también puede ser producto de inestabilidades mentales de ciertas personas que sufren trastornos de bipolaridad a los cuales se les apoda como maniacos. Estos sufren ciertos ciclos efusivo-depresivos, lo que significa que en un determinado momento uno de estos enfermos de bipolaridad puede sentirse lleno de júbilo, o quizás simplemente estar de buen humor, y al segundo sin ningún motivo aparente cambiar totalmente su estado de ánimo pudiendo llegar a la ira o cólera.
El proverbio inglés “Every cloud has a silver lining” (toda nube tiene un delineado plata) significa que toda situación problemática tiene un lado bueno; este mismo proverbio por otro lado también se podría encuadrar desde la perspectiva contraria, todo hecho o situación positiva tiene alguna adversidad, o yendo más allá, que todo lo bueno tiene que estar en su justa media. Un ejemplo para esta segunda afirmación se podría basar una sustancia tan vitalmente necesaria e imprescindible como es el oxigeno, sin él nos asfixiaríamos, pero a su vez poco a poco nos va oxidando por dentro. Con este ejemplo queda demostrado que la alegría es más que saludable, pero que si llega al paroxismo puede ser perniciosa: euforia.